viernes, 10 de junio de 2011

Que la universidad se pinte de pueblo


En torno al conflicto desatado por el mural del patio

Como viene siendo de público conocimiento, en los últimos días se ha desatado un debate generado por un mural que los miembros de la agrupación oficialista La Cámpora-FUP han pintado el viernes pasado en el patio de la Facultad, el mismo es una representación de las figuras de Néstor junto a Cristina y hace referencia a los 30.000 compañeros detenidos-desaparecidos. Todo esto se realizó en el contexto de una sospechosa amenaza de bomba y desalojo de la gestión que una vez más intentó boicotear una actividad del CEFyL, en este caso el lanzamiento de la radio del Centro.

En la última asamblea del CEFyL realizada el jueves 9 de junio se trató el tema y desde nuestro espacio, La Juntada, hicimos pública nuestra posición de que el mismo no sea tapado ni escrachado sino que en sus alrededores realicemos diversos murales que discutan políticamente con los conceptos allí expresados, que denuncien una a una las razones por las cuales no comulgamos con el proyecto sostenido por el gobierno de Cristina y que recuerde a los compañeros que han caído desde la vuelta de la democracia y en la última década luchando por trabajo, dignidad y cambio social. Murales que recuerden el silencio y la complicidad con los responsables de los asesinatos de Darío Santillán, de Maximiliano Kosteki, Carlos Fuentealba y Mariano Ferreyra. Que se ponga en tela de juicio el silencio y la desprotección que permitió la desaparición de Julio López (de quién cada vez se habla menos) y la pervivencia de las fuerzas represivas mafiosas mientras desaparecen a Luciano Arruga y tantos otros. Creemos que todo esto no puede ser negado, así como nosotros no negamos que Cristina cuente con apoyo en la población de nuestro país ni que hayan existido en su gobierno medidas que recogen demandas históricas del pueblo en lucha. Pero ninguna de las minorías políticas de esta Facultad (y nosotros como conducción del CEFyL somos la primera) pintamos las paredes con murales partidarios y proselitistas como ese: para eso están las carteleras o los propios afiches.
Ahora, si bien sostuvimos que el mural debía permanecer intacto y que esta era la decisión más correcta para el movimiento estudiantil, entendemos que lo queresolvió la última asamblea de hacer una intervención sobre el mismo sin taparlo es una respuesta motivada por la bronca que a muchos causó la provocación montada por La Cámpora-FUP.

¿Por qué hablamos de provocación?

Históricamente el movimiento estudiantil ha peleado, debatido y bregado por organizarse democráticamente en elecciones libres, asambleas y comisiones de trabajo. Producto de esta organización es que nacieron sus mejores gestas: La Reforma Universitaria de 1918, el Cordobazo en 1969, la resistencia a las dictaduras y la lucha por el boleto o, un poco más cerca en el tiempo, las protestas estudiantiles que protagonizamos junto a los estudiantes secundarios y de todo el país en 2010, reclamando condiciones dignas de cursada.
Históricamente la Franja Morada-UCR ha rechazado y boicoteado la organización democrática en asambleas y comisiones, ha practicado el fraude, la patota, la amenaza y todo tipo de violencia política contra las organizaciones independientes del movimiento estudiantil. Si bien en la última década perdieron parte de su vigencia, aún lo hacen hoy con la complicidad del rectorado y de numerosos decanos bajo el renovado lema de Nuevo Espacio en facultades como Medicina o Económicas. Lo hacen para poner a los estudiantes al servicio de las políticas privatizadoras y corruptas de unos pocos siniestros personajes de la UBA. Negando así todas las posibilidades de una política estudiantil crítica, activa y participante.
Lamentablemente, las prácticas de La Cámpora y el FUP empiezan a recordarnos a los de sus “enemigos” radicales (en la UBA son aliados del rector kirchnerista Rubén Hallú, su Secretario Académico –presidente de la UCR Capital- Carlos Más Velez y el candidato a diputado PRO, José Luis Giusti).
El FUP no apeló a ninguna de las instancias del Centro de Estudiantes (es decir, las rechazó): ni a la Comisión Directiva, donde nos nucleamos los representantes legítimamente electos del conjunto de los estudiantes, ni a las asambleas o comisiones. De hecho, el FUP intentó romper la asamblea del pasado jueves 9 de junio, en el momento de las votaciones (22.30 hs aprox.) con amenazas, empujones, gritos, insultos y diferentes modos de provocación.

¿Por qué recurrieron a esa provocación?

La juventud que quiere La Cámpora o al menos sus dirigentes más visibles es una juventud de tinte progresista pero a la vez acrítica, con vocación de funcionario. En el caso de Filo pretenden que el movimiento estudiantil le diga que sí o en el mejor de los casos no haga nada frente a Trinchero y a Hallú quiénes llevan adelante sus políticas en detrimento de la Universidad Pública. Tienen poca o ninguna idea de cómo organizarse con los estudiantes de manera autónoma para luchar y conquistar soluciones a los problemas de todos. Por lo tanto, y esto es lo importante, intentan aparecer de cualquier modo posible en la escena política de una facultad en la que hasta el momento poco y nada tienen que ofrecer. Para esto, más que sus propios símbolos en sí, lo que les interesa es montar una provocación cuyo único objetivo es que se tape el mural y se los “censure”. Para eso buscaron desde el principio un enfrentamiento físico: quieren hacernos creer que son víctimas de la violencia política cuando en realidad son ellos quienes, con las prácticas de la Franja Morada, fundan y promueven este clima de violencia política que a nadie beneficia. La desesperación por el protagonismo que no consiguen cotidianamente ante su falta de compromiso con la vida estudiantil los lleva a buscar el estrellato aún si este estrellato proviene del barro mismo. Lo importante es victimizarse y figurar.
Desde La Juntada estamos convencidos de que la juventud no se puede conformar, tiene que ser siempre rebelde porque es y ha sido siempre motor de grandes cambios. Defender el modelo y nada más es la máxima del conformismo que pretende avejentar a los jóvenes que ingresan con brío a la vida política de nuestro país. Creemos que los jóvenes tienen siempre el deber de cuestionar e incluso, si es necesario, superar a los propios líderes, allí aparece el deber de revolucionarlo todo. La juventud maravillosa de los 70 no era la que estaba sólo por la vuelta de Perón, era la que, incluso en el seno del movimiento peronista, quería hacer la revolución social en la Argentina.

Mientras algunos buscan únicamente discutir en el meollo de la carroña, desde La Juntada venimos construyendo una militancia que intenta ser distinta, consustanciada con la cotidianidad y las preocupaciones de nuestro movimiento, acompañando a los docentes de AGD-FFyL en su lucha por la regularización salarial y buscando refundar un CEFyL que sea realmente participativo, que se llene de estudiantes y salga a pelear por la educación pública y la transformación social. 



1 comentario:

Irina dijo...

Me encantó la propuesta, y coincido totalmente en que lo que buscaban es que ser las "víctimas de la censura" por la polémica que era fija que iba a generar el mural.Siempre es así. Bien ahi dándoles la vuelta de tuerca